Canadá
es conocido como el país de maple, pero gracias al
estrecho contacto que hay con la naturaleza en Quebec, se
puede apreciar de una forma más directa el proceso
con el que se extrae el famoso jarabe.
En invierno, los árboles acumulan la savia que posteriormente
se convertirá en las delicias de maple, enloquecedoras
de los más exigentes paladares; y, en primavera, el
calor de la temporada empieza a descongelar la savia para
que escurra por una ranura hecha ex profeso y se empiece la
recolección.
En abril, se recolecta la savia del árbol de maple,
labor en que se conserva el antiguo método: Cada árbol
tiene una ranura en la que se coloca una boquilla de metal,
de la que cuelga, por el asa, una cubeta también de
metal y en la que cae la savia transparente del árbol
de maple; una savia dulce y no tan viscosa ni oscura como
la de los pinos.

La savia se pone a hervir y entre más agua se extraiga,
más dulce y consistente quedará. De acuerdo
con el tiempo que está hirviendo, se van formando,
en ese orden, el jarabe de maple (syrop d'érable),
el caramelo (la tire), la mantequilla (beurre) y el azúcar
(sucre). Unos 45 litros de savia forman un litro, aproximadamente,
de jarabe de maple.
Por eso la miel de maple tiene un alto costo en el mercado.
Con el nuevo método, los árboles se conectan
todos a una cabaña o casita por medio de mangueras.
Así la savia se va depositando en una sola central.
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